Hemos nacido en una generación en la que le han puesto sexo a los colores, de alguna manera, por muchas variantes que existan, el color rosa está asociado a la feminidad en el imaginario colectivo.
¿Hace mucho tiempo que las personas consideran que el color rosa es un color de niñas?
Realmente no, si nos trasladamos a la edad media o al renacimiento, podemos ver que la virgen María siempre lleva vestidos azules, y que muchos caballeros van de color rosa, rojo; porque esto mostraba virilidad.

Tradicionalmente el color rojo se asociaba con la sangre, símbolo de fuerza y poder y el azul con el cielo, suavidad y delicadeza. Pero tampoco es algo que empezará justo después de estas pinturas. A finales del siglo XX todos los bebés iban vestidos de blanco, porque era más fácil de limpiar y además los hermanos podían compartir la ropa entre ellos.

Según el periodico The Guardian, la revista Ladies’ Home Journal de 1918 recomendaba usar el color rosa para los niños por ser más fuertes, y el azul para las niñas por ser más delicado y tranquilas como el cielo.

Unos años más tarde, en Estados Unidos la revista Times se propone a saber, con qué color se asocia a los chicos y a las chicas; entonces lo que hacen es mandar una pequeña encuesta a todas las grandes marcas del país, para preguntarles, con qué color relacionaban cada sexo.
¿50% y 50%?

Es muy curioso porque los resultados de la encuesta dieron 50% y 50%, eran opiniones muy variadas, algunos decían que la ropa rosa era para chicos y otros que era para chicas. Pero termina la Segunda Guerra Mundial y de repente por unanimidad todas las marcas están de acuerdo en que toda la ropa rosa es para niñas y el azul es para niños.
¿Qué ha pasado?
Una de las primeras cosas es que durante la Segunda Guerra Mundial, los hombres, utilizaban por obvias razones trajes oscuros, muchos de los uniformes eran de color verde oscuro, azul oscuro y ahí se empezó a forjar esa idea.

Tendencias francesas
El segundo motivo, es que Francia después de la Segunda Guerra Mundial, empieza a destacar mucho por sus tendencias en la moda. En Francia sí que había surgido mucho tiempo atrás, la idea de que el color rosa era para mujeres a finales del siglo XVIII.
Madame de Pompadour ha pasado a la historia por ser la amante de Luis XV, pero en realidad era una duquesa que promovía mucho la cultura. Pompadour, cuando ve el color rosa se enamora y empieza a usarlo para sus telas. Luis le daba un gran poder en la corte, y lo que hace ella es imponer ese color para las doncellas.

Eso pasó en Francia; pero en el resto del mundo no.
La moda francesa, tendencia en los años 50s
Funny Face, es una pelicula de esta época, en donde aparece un personaje que hace de directora de la revista, quien canta una canción sobre cómo quiere todo de color rosa, porque el rosa es el siguiente color de las mujeres, y quizás ahí podemos encontrar respuestas. De hecho en la película van hasta París para probarse los mejores vestidos de Francia, y cosas relacionadas con la moda rosa.

En la misma época la esposa del presidente de Estados Unidos Mamie Eisenhower se presenta en un evento con un vestido color rosa, del cual todo el mundo en la élite empieza a hablar, ya que era muy diferente para la época; la mayoría de las mujeres de aquel entonces querían parecerse a la mujer del presidente, y empezaron a llevar también color rosa.
Los fabricantes de juguetes y ropa, vieron en esto la excusa perfecta, para lucrarse del hecho de que las niñas tengan que llevar color rosa y los niños color azul. De esta forma crean un límite, al mismo tiempo obligan a consumir sólo los productos que se le ofrecen en el color correspondiente.
Actualidad
Esta generación de cristal busca romper este tipo de ideologías y dejar bien claro, que los colores no tienen sexo; incluso las voces más influyentes de la moda y la cultura se han puesto la tarea de derribar este imaginario colectivo del color rosa como antónimo de la masculinidad, y cada vez están más cerca de conseguirlo.

No existe una razón para decir que el rosa es un color de mujeres, excepto por marketing; incluso campañas como “Libertad para jugar” de Celia Mayer, donde busca romper este dogma, dan buenos resultados, cada vez se va eliminando un poco más la idea, y cada vez esta generación lucha por vivir en un mundo donde el color no tiene sexo.





