Sin pulpa
Aquí estás. Me derrumbo y me reconstruyo un par de veces al día, y tú aún permaneces. Quieto, silencioso, comprensivo. No intervienes porque me sabes capaz, porque me quieres tanto como quieres que me quiera. Aquí estás. Confiado, sonriente, entregado. Mostrándome mundos nuevos y de paso, unos cuantos viejos. Siendo explorador amoroso de los mundos míos, incluyendo aquellos de los que yo misma huyo.
Cae la lluvia de mis ojos y aquí estás. Surge el aire de mis gozos… y aquí estás.
Kaia
Cerré los ojos y pensé en la mar. En esa peculiar epidermis húmeda y granulada que es suya y que también soy yo. Y soy brisa, soy sal, soy marea. Y mi alma sube y baja y gira y se azota, se mezcla con las algas y los peces. Y mi voz es agua y grito corrientes, y suspiro espuma.

Promesa
Sal de ahí, ¿por qué te escondes? Me ha tomado mucho tiempo bajar hasta aquí y tú ni siquiera me miras. Te reconozco, aunque te refugies en las sombras. No me hace falta observarte para saber que eres tú. Si tú no quieres hablar, lo entiendo, pero espero que me escuches y encuentres el valor para asomarte.
Recuerdo el día que viniste aquí, recuerdo cómo dolió y sé que sigue doliendo. Yo también vivo con pesar, pero te extraño, extraño tenerte, disfrutarte, presumirte. No sé si te enteraste que también te trajiste atoradas en tus cabellos mis letras y mis poesías. A ellas las extraño también.

Si por algo he de empezar, ha de ser por ser honesta. Las cosas no han cambiado, y si sí, es para mal. Es por eso que no deja de doler, y cuando cierras los ojos vuelves a estar en ese cuarto, y escuchas las mismas palabras. No pudimos hacer nada entonces, ni tú, ni yo, y no puedo prometerte que ahora sí podamos, pero estoy cansada de no intentarlo, ¿no estás cansada tú?
El otro día veía las hojas verdes del árbol del jardín contrastando con el azul del cielo, y escuché la risa de mi abuelo. Me gustó mucho, y me di cuenta de que tal vez era momento de traerte de vuelta. Siempre fuiste tú quien encontraba el mar en las nubes del cielo, y dibujaba palabras en los claros del bosque.





